El arte fue el motivo de su existencia. Realizo su obra con pasión, fluidez fantástica, una especie de escritura plástica que giraba en torno a su mundo circundante, a sus interioridades. Hoy, le corresponde estar situado en un lugar importante dentro de la pintura nacional. Observarlo pintar en su taller-vivienda fue todo un acto mágico de amor y espontaneidad, su rostro adquiría una expresión de trance, manos y pincel obedecían a un mismo movimiento, deslizaba los pinceles por la lengua, separaba el desorden circundante con la organización y equilibrio en la obra.
La pintura de Carlos Goico está sustentada por fuertes valores populares y estéticos, en el tema se perciben dualidades emocionales alegría-tristeza, ambas van de la mano con la cotidianidad y los constantes desafíos de la vida, el abstraccionismo es una respuesta intima, códigos que danzan al compas de optimismo, profundidad donde el movimiento y los colores, perfectamente balanceados resurgen desde un “caos “simulado, repetición que el artista convierte en diversidad. Cada obra es reflejo de un nuevo desafío, los ojos son ventanas por donde intentaba mostrar la angustia o la complicidad del otro, que al observar la obra pasa a ser testigo recurrente de su vida.
Dejo un gran legado para las actuales y futuras generaciones. Fue un defensor de sus principios y valores estéticos, frente al academicismo que en muchos casos de ignoro su obra. Así mismo, represento el llamado “arte marginal” símbolo de dignidad. Sin duda alguna, mereció por el estado de miseria que vivía, y por lo que represento para la historia del arte dominicano, una solidaridad que nunca recibió de las autoridades culturales.
Hoy, a pesar de su muerte y mi angustia, me siento satisfecho de haber reconocido y participado de su genialidad y amistad, este reconocimiento lo demostré en el año 2005 al dedicarle una exposición individual realizada en el Museo del Hombre Dominicano. Aquel fue un momento muy especial inolvidable, lo recuerdo cuando entro, impecable con la misma sonrisa, y yo con la satisfacción de reconocer de un gran artista, de un gran pintor y de un gran amigo: Carlos Goico. Fué un honor, descanse en paz maestro.
Por: Luis Leonor artista plastico Petromacorisano residente en New York
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