La realidad actual pertenece al universo de la técnica y de la imagen, de su predominio por encima del sujeto y de su experiencia como parte de un proyecto de continuidad historia: a posmodernidad apuesta por lo descontinúo, por la desestructuracion y pulverización de las certidumbres tradicionales; la sociedad actual es un juego de espejos, donde se instala el sinsentido, resultado del descrédito de los colectivismos y de la “muerte”de las ideologías.
En este sombrío panorama, Luis Leonor elige configurar su contra discurso a partir de una imagen sin sustancia; los “maniquíes”imágenes “casi virtuales desprovistas de alma t encargadas de proponer”modelos” en una sociedad que ha perdido
su”norte”, sirven de punto de partida a Leonor por establecer una búsqueda donde la cámara fotográfica opera, no como instrumento que registra la realidad, sino para testimoniar el acontecer de la vida cotidiana en su otra dimensionalidad.
Los objetos que” registra” Luis Leonor buscan expresar una “realidad reflejo”recreada a partir no de una realidad exterior inmediata, sino de una búsqueda deferente donde lo real es sustancia que se extrae del mundo interior de los objetos y se recrea a partir de una reflexión de un sujeto (en este caso de Luis Leonor el fotógrafo) y de su aptitud y su capacidad para “vanpirizar”su objeto.En su “autoexilio”Leonor se ha hecho poseedor de una reflexión amplia y diversa de la condición humana de este fin de milenio; a partir de los maniquíes, y los espejos de esos espejos de la vida que son las vitrinas: configuras una serie de imágenes que en conjunto y por separados cuentan cada una su historia. La realidad que evoca Luis Leonor en sus imágenes fotográficas es recreación de un concepto en su diversidad enriquecido a partir de la proyección de su propia subjetividad, en la medida que en sus imágenes aparecen realidades que no solo valen por lo que son, sino también por simbólica que les otorga su contexto propio de cuerpos sin alma atravesados por los reflejos de una luz que amenaza con diluirse.
En sus temas extraídos de las profundidades de la deteriorada condición humana, la imagen visual que Luis Leonor nos propone busca conservar esa temblorosa cualidad onírica de la cual es reflejo: derivaciones imaginarias de un universo que se resiste a ser entendido linealmente.
En sus imágenes, no es la descripción, la percepción ilusoria de las cosas en su materialidad lo que permite su comprensión, es por el contrario la infinita serie de ilusiones a los probables sentidos que brotan de sus imágenes, lo que hace cristalizar en nuestra imaginación el sentido buscado.
Las imágenes sugestivas de los maniquíes, cargadas de un erotismo propio de esa vida urbana se articulan en el conjunto, creando una atmósfera melancólica donde el erotismo nos comunica el sinsentido de existencias que sobrellevan el desarraigo, la frustración y la soledad propias de la vida cotidiana en las grandes ciudades: el erotismo posmoderno es un erotismo del desencuentro a través del cual los individuos aspiran a la gloria. Para solo quedarse aislados, con la imagen reflejadade si mismos, con con el deseó insatisfecho y la contastacion de un fracaso que hace mas dramática la vacía solee edad del ritual cotidiano.+
Miguel Pena
Miembro de la Asociación Internacional de críticos de Arte
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