Cuando Dios creó al hombre los creo a su imagen y semejanza, era lo mejor de su creación, el ser humano era perfecto delante del Señor, pero vino el pecado a la vida del hombre y su perfección fue marchita.
El pecado trae consigo muchas actitudes negativas que suelen caminar con la raza humana al desamor y a la destrucción, pero hay una que está presente siempre en nuestra relaciones con los demás y es el no saber perdonar. Mucho de nosotros no sabe perdonar, saber perdonar es dejar de odiar, es acabar con el rencor, terminar con el resentimiento. Perdonar es renunciar a la venganza ¿Y eso cómo se hace?
Si tuviéramos que resumir en sólo dos palabras el mensaje de Cristo, una sería perdón y el otro amor. De Jesús nos llegan dos ejemplos distintos de perdón, uno desde la comprensión, identificándonos con el pecador: "El que esté libre de pecado que tire la primera piedra", estos nos muestra que no podemos estar mirando y criticados los defectos de los demás, sino que aquel que está en una situación difícil ayudarlo.
El otro en la cruz cuando pide al padre que perdone a sus verdugos porque no saben lo que hacen. Lo que en realidad hace aquí Jesús, más que perdonar es amar compasivamente, que es esa forma de amar universal, sublime y casi inconcebible. Y cuando amas no es preciso el perdón. El amor a los demás nos llevara a estar en una actitud de benevolencia con aquellas personas que estén cerca de uno. Saber perdonar nos llevara a esta más cerca del creador de nuestra vida.
Decora tu rincón: Ro. 7:25 “Gracia a Dios, por Jesucristo Señor.”
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